- ¡Joder! ¡Mira que eres tonta!
Ella miró hacia el suelo mientras seguian andando. Estaba harta de oir como él la insultaba y la hundia pero nunca ponia remedio. Aun le queria y no podia soportar la idea de perderle. Algo le hizo alzar la cabeza de nuevo. Él se habia detenido frente a un bar porque queria un bocadillo y le exigia con tono autoritario que esperara. Ella dijo que no, que llegaria demasiado tarde y sus padres le echarian la bronca.
- Adiós pues.- contestó él con una sonrisa socarrona. Ella le miró con asco. Él se inclinó para besarla pero ella se apartó de él bruscamente y le soltó con todo el desden del mundo:
- ¡Que te den!
y siguió andando calle abajo. Él se encogió de hombros y se metió dentro del bar. No le importó que ella se fuera sola por aquellas calles solitarias y oscuras ni que pudiera pasarle algo. Solo le preocupaba el ruido de su estomago.
La tristeza la invadio y sus ojos se llenaron de lagrimas. A él no le importaba nada, parecia ser un juguetito que tenia que moverse al son que dictaba su voluntad. Algo se reveló dentro de ella. Estaba harta de aguantar, de tener que soportar como la hundia, como la utilizaba. Ya era suficiente. Empezaba a ser hora de moverse, de enseñarle a aquel engreido como debia comportarse. Generalmente, no habria hecho nada, habria llorado un rato y lo habria dejado pasar. Pero aquella noche era diferente. La luna llena que brillaba en lo alto y la discusion de antes habian hecho que sus más bajos instintos salieran a la luz en forma de ansias de venganza. Alzó la mirada hacia el bello astro nocturno y una sonrisa siniestra se escurrió entre sus labios. El viento hizo ondear su pelo. Siguió andando hasta perderse en la oscuridad.
Un soplo de aire frio hizo que se le pusiera la piel de gallina. Soltó el bocadillo y salió a la calle. No vio nada sospechoso y volvio a entrar. Intento calmarse diciendose que no pasaba nada pero un extraño presentimiento se habia adueñado de el y el miedo le oprimia el estomago como una garra de hielo. Antes de poder volver a sentarse, un escalofrio subio por su espina dorsal hasta su nuca. No se sentia seguro en aquel bar. Dio la vuelta y se marcho. Las calles estaban solitarias. Andaba inquieto mirando a todos lados. Miró al cielo. La luna brillaba pero no se veian estrellas ni nada, solo una profunda oscuridad rota por lo que la luna alcanzaba a iluminar. Sin saber porque se le antojo siniestra. Aquello le puso mas nervioso aun y sin saber porque echo a correr por las solitarias calles como si el mismisimo diablo le persiguiera.
La Rosa Azul; Capítulo 12
Hace 13 horas

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2 huellas:
Has conseguido que me metiese en la historia y me lo imaginase todo tal cual lo describias. Me ha gustado mucho :)
Tienes unos premios en mi blog, aunque uno de ellos ya lo tienes jaja
Por cierto, espero que hayan ido bien los exámenes :)
Besoos
Wow, me encantó la historia Sara! *^* Me fue flipante! Me gustaría que lo continuaras, pero si es solo eso, vale. Me metí dentro y me lo imaginé todo :D
B´sos, Ches,.
P.D: Por cierto... ¿En que parte de Ibiza vives? ;) Yo en la ciudad...Depende si me voy a vivir con mis padres en Cala Tarida xDU
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