Le encantaban los dias de lluvia, ese olor a tierra mojada, el repiqueteo del agua sobre el tejado, el color gris de las nubes, el tacto de las frías gotas sobre la piel, las ganas de salir fuera y bailar y dar vueltas y vueltas mientras se quedaba empapada; o simplemente verla caer, sentada en el suelo, con la puerta abierta y un chocolate calentito entre las manos.
Y ella no se daba cuenta pero los días de lluvia, sus ojos marrones se teñían de la melancolía que la lluvia traía consigo y adquirían un tono grisáceo, como el de las nubes de tormenta, que no iba muy acorde con la sonrisa que llevaba siempre pintada en la cara. Y es que los días de lluvia eran los únicos días en que se sentía completamente a gusto con su vida y con el mundo.
Ryan McCombs
Hace 2 horas


peliculas

3 huellas:
Pues a mí no me gustan....
A mí si me gustan. Me encantan. Igual que ver nevar desde una casita rural en las montañas (lo hice una vez y es increíble). Me ha gustado mucho el texto porque, en parte, me siento identificada con él. Los días de lluvia me traen tanto malos como buenos recuerdos y aunque es melancólico, tal y como dices en el texto, es agradable al mismo tiempo.
Me ha gustado tu comentario en mi entrada. Ha sido como una motivación a decir... bueno, no soy tan mala jaja
Un beso muy fuerte :)
Me encanta la lluvia y esa sensación de salir a la calle a sentirla en la piel ^^. Pero también se está de muerte con un chocolatito en casa :) jejeje.
Me ha inspirado mucha ternura este texto, genial ^^
Beeeesos!
Publicar un comentario en la entrada